30/10/12

«El ciudadano debe defender el patrimonio» Virgolino Ferreira Jorge Profesor de la Universidad de Lisboa, doctor en Historia del Arte

Licenciado en Arquitectura y doctor en Historia, el profesor Virgolino Ferreira Jorge teme que, de continuar los recortes que afectan al mantenimiento diario de los hermosos centros monumentales portugueses, acaben causando daños irreparables a este notable patrimonio histórico. Ferreira Jorge recuerda que estos monumentos guardan la identidad cultural de Portugal y preservan la memoria de las generaciones anteriores. En las respuestas al cuestionario planteado por HOY, el profesor apoya con entusiasmo el proyecto conjunto hispano-luso que trata de lograr la declaración de Patrimonio de la Humanidad para las localidades abaluartadas de la Raya.

-Defiende la importancia del mantenimiento de los históricos centros patrimoniales portugueses, hoy también comunitarios, asegurando que no son gastos suntuarios sino inversión. ¿Cómo han afectado a este mantenimiento los recortes económicos que ha sufrido Portugal en los últimos años?

-Desgraciadamente, no resulta extraño que se aprecien debilidades en el mantenimiento de la integridad de nuestros centros históricos. La reciente y creciente escasez de recursos financieros de los ayuntamientos contribuye a que se dé esta situación, pero no justifica todo ni visibiliza todo el problema, que presenta características éticas y merece una reflexión. La insensibilidad y el desdén de ciertos alcaldes 'legitima' una porción sustancial de esa memoria identitaria, ignorada y amenazada como si se tratase de un problema. Varios conjuntos urbanos antiguos fueron y continúan siendo perjudicados por actuaciones mezquinas y abusivas, fruto de intereses privados económico-especulativos que borran y ocultan su valor y su significado histórico-patrimonial. Por consiguiente, es inaplazable nuestra movilización cautelar, basada en el respeto y en la responsabilidad respecto a esos bienes heredados de nuestros antepasados, a fin de asegurarnos su salvaguarda, con el propósito de usufructo y defensa estable del devenir de nuestra civilización.

-¿Puede cuantificar cuanto ha disminuido la inversión en estas tareas de mantenimiento y si ha bajado hasta un nivel realmente peligroso en algún conjunto monumental?

-No dispongo de información suficiente para responder con rigor sobre los recortes sufridos por los fondos destinados a trabajos de mantenimiento cotidiano de nuestro patrimonio histórico inmobiliario. Pero son una realidad conocida y que se aprecia puntualmente, por lo que temo que las deficiencias de mantenimiento comiencen a generalizarse y a aumentar. Esta reducción de medios es preocupante, pues disminuye la capacidad de salvaguarda de esos bienes culturales inmobiliarios, exponiéndolos a pérdidas irreparables de su significación histórica. Lo que hoy es tan solo una posibilidad puede convertirse mañana en una realidad clamorosa, con una gran cantidad de consecuencias nefastas para el bienestar de nuestros monumentos y conjuntos antiguos, que tenemos urgente obligación de impedir.

-¿Pueden llegar a perjudicar los recortes de presupuesto a las candidaturas que Portugal tiene presentadas ante la UNESCO?

-Espero y deseo que se haga una utilización racional e inteligente de los recursos disponibles, de modo que no se llegue a comprometer o perjudicar el alcance de esas propuestas, que son portadoras de cultura e identidad nacional.

-Desde España se tiene la percepción de que Portugal, el pueblo portugués y sus autoridades, han sido siempre delicadamente respetuosos con su patrimonio arquitectónico. Parece difícil pensar que ese carácter vaya a ser alterado por las dificultades económicas. ¿Quién lleva hoy el peso de la defensa del patrimonio en Portugal?

-Efectivamente, hemos mantenido una cultura de salvaguarda y puesta en valor patrimonial que alcanzó resultados ejemplares y tuvo consecuencias notables. Me permito enumerar, entre otras acciones, la participación en la elaboración y adhesión a declaraciones internacionales en este ámbito, que tuvieron traducción y reflejos prácticos en las disposiciones legislativas y en las políticas internas de ámbito cultural; la clasificación de bienes inmuebles de interés histórico con la definición de zonas protegidas de edificaciones; la creación de servicios oficiales de vigilancia, con atribuciones específicas; la inscripción de casi una veintena de bienes culturales en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco y varias candidaturas en fase de estudio; la oferta de formación académica superior y especializada; el desarrollo del asociacionismo entre las empresas profesionales del sector de la conservación y restauración... Desgraciadamente, ese panorama de inversión y progreso devino desfavorable para nuestro patrimonio cultural, que atraviesa caminos dificultosos. Las causas son de carácter económico, ciertamente, más también se deben a desviaciones de una conducta político-institucional menos sensible para con el alcance y significado de esos valores de la civilización. En Portugal, la tutela de los bienes culturales está encomendada a la Dirección General de Patrimonio Cultural. Se trata del organismo gubernamental responsable de la salvaguarda, puesta en valor y divulgación del patrimonio histórico material e inmaterial y de la política museológica del país. En este sentido, hay que recordar que esa enorme y gravosa tarea no incumbe solamente al Estado y precisa de la colaboración de todos los ciudadanos. Nadie puede sustraerse al derecho de ciudadanía y al deber ético de cuidar de un bien común. Por consiguiente, la mejor defensa preventiva del patrimonio de un país empieza siempre en el ciudadano, atento y motivado respecto a esta causa que es de todos y a todos implica y exige corresponsabilidad.

-Una vez que Elvas tiene su nombramiento como Patrimonio de la Humanidad, me gustaría conocer su opinión sobre las posibilidades de éxito futuro que tienen las candidaturas conjuntas España-Portugal que se pretende presentar ante la UNESCO, como es el caso de Red de Fortificaciones de la Raya.

-En el momento particularmente difícil y complejo que viven el mundo, la Red de Fortificaciones de la Raya constituye una oportunidad y un desafío importantes para demostrar una voluntad recíproca de promover la cooperación amistosa y ejemplar entre nuestros países. Las dificultades históricas y los problemas reales y ancestrales que existen y debemos afrontar con respeto, en aras de su superación, imponen una actitud dialogante, integradora de consensos sobre valores de dimensión y naturaleza plural. De este modo lograremos una plusvalía significativa para el éxito de esas candidaturas integradas, a las que me uno con gusto.

-Este fin de semana (por el pasado fin de semana) se celebra en Badajoz un encuentro de localidades españolas y portuguesas a fin de poner en valor las respectivas fortificaciones abaluartadas. ¿Qué canales de colaboración permanente podrían establecerse entre ambos países para triunfar en este proyecto?

-Durante mucho tiempo, Portugal y España permanecieron casi cerrados y 'de costas voltadas'. Por consiguiente considero ese encuentro estimulante y de particular interés para ambas partes. Favorece la convivencia y el desarrollo de las relaciones sociales entre nuestras comunidades fronterizas, lo que permite crear parcelas generadoras de oportunidades y consciencia territorial. Es ventajoso cultural y políticamente hablando promover encuentros, discusiones y acuerdos bilaterales sobre temas de importancia común, de los cuales pueden surgir proyectos solidarios y concretos, de enorme potencialidad y sustentables. El acceso a los fondos europeos de financiación, disponibles para acciones conjuntas, es más fácil cuando las propuestas presentadas demuestran visión y realismo en relación a los intereses y valores en cuestión. Se trata de demostrar que no somos competidores sino compañeros. Así es como se progresa y se abren caminos de unión entre los pueblos.

-¿Cree que la Unión Europea necesitaría desarrollar nuevos elementos legales o armonizar los existentes para la protección del patrimonio de los países que la forman?

 -Pienso que sería suficiente y urgente que Europa se preocupase por establecer compromisos políticos entre los estados miembros e imprimir más dinamismo y fuerza jurídica al entramado legal comunitario que regula esta materia. Porque se trata de proteger y salvaguardar un patrimonio inmenso y heterogéneo cuyo valor intrínseco no es propiedad exclusiva de un país o nación, sino que incorpora una identidad europea, modelada a lo largo de los siglos.
Parabéns, Professor Virgolino
Francisco Bruno Moleiro

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